Publicado en La Razón
«Como casi todo lo imposible, no era magia, sino física sin explicar»
De niña no le encontraba la gracia a la física y menos aún a la química, así que jamás se me ocurrió barruntar que me conquistarían con el principio de incertidumbre de Heissemberg (ese según el cual, dicho en lenguaje de profanos, las cosas no están donde están, porque para que las veamos tiene que iluminarlas la luz y cuando lo hace las desplaza), que comprendería la belleza de la ecuación de Dirac (que unifica la mecánica cuántica y la relatividad especial para describir el comportamiento de los electrones y otras partículas subatómicas ), o que aprendería que los seres humanos somos tan pura química, que nuestro nivel de litio protege nuestros recuerdos. ...seguir leyendo


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