El País Vasco, ya lo saben, cuenta con el mayor número de las codiciadísimas estrellas Michelín por metro cuadrado, pero hoy me quiero acordar de un restaurante con solera en el que abundan otras estrellas igualmente deseadas, las del celuloide. Este viaje por ambas constelaciones nos lleva hasta San Sebastián, ciudad que conocí hace algunos años junto con mis compañeros de la SER y a la que algún día volveré con mi amigo Joseba, compañero de fatigas en eso de poner a la última a los madrileños en mi programa de Telemadrid.
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