Una que es socia fundadora de la Academia de Televisión —con el número cuarenta y dos, por cierto—, se abre las carnes al pensar que, en estos tiempos críticos, es esta organización la que tiene que ocuparse del debate electoral para garantizar su equilibrio y ecuanimidad. A mí me encanta que la Academia tenga presencia en estas cosas, pero, francamente ¿por qué gastarse tanto dinero en instalaciones, cámaras y demás cuando las propias televisiones las tienen? Es cierto que serán las propias televisiones las que sufraguen los gastos del magno acontecimiento —escribo antes de que se produzca— pero ¿no hubiera sido más sencillo celebrar el debate en Televisión Española, con señal para todas las cadenas y colocar a profesionales de la Academia en la moderación? Con toda seguridad los gastos hubieran sido menores y el impacto exactamente el mismo.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
Back to Blog
