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Marta Robles responde el cuestionario de la revista Intermezzo

Esta conocida periodista y escritora es una profunda conocedora de todos los medios de comunicación. Ha trabajado en varias emisoras de radio y cadenas de televisión como Radio Intercontinental, Ser, Onda Cero, Punto Radio, TVE, Telecinco, Antena 3, Telemadrid… y colaborado en multitud de publicaciones como Man, Woman, Panorama, Elle, Dunia, o en la actualidad, en el periódico La Razón y en la Gaceta de Salamanca. Además, ha publicado varios libros de éxito entre los que destacan El mundo en mis manos (1991), La dama del PSOE (1992), con Almudena Bermejo, Los elegidos de la fortuna (1999), Las once caras de María Lisboa (2001), Diario de una cua- rentona embarazada (2008) o Madrid me Marta (2010).

Entre los numerosos premios que ha recibido cabe destacar la Antena de Plata 1993, por su programa de radio ‘Si amanece nos vamos’, el TP de ORO a la mejor presentadora de televisión de 1995 por ‘A toda página’, premio Woman de Oro, que recibió en 1995, por votación de los lectores de la revista, la Antena de Oro de 2000 por ‘A toda radio’, y la Antena de Pla- ta 2006 por ‘A la última’. Además, Marta Robles también ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Condado de Noreña 2004, el premio a la periodista más querida de Madrid de PR Noticias, el Premio Especial de Comunicación 2005 de la Asociación de Comunicación y Relaciones Públicas de Madrid y el Premio Cosmopolitan TV de 2006.

¿Un rasgo dominante de su carácter?

La intensidad. Para la bueno y para lo malo.

¿Una idea de la felicidad?

Querer y sentirme querida.

¿Las dos cualidades que más admira en una persona?

La bondad por encima de cualquier otra. Y luego la inteligencia.

¿Un defecto que le cueste dominar?

La impaciencia

¿Una comida y una bebida?

Marisco y vino blanco de rueda, con hielo

¿Una persona que influyó en su vida?

Sin duda mi padre. Más de lo que yo nunca pude imaginar.

¿Un compositor, un poeta, un pintor, un escritor…?

Mozart sin duda. De lo demás, dos de cada y no me quedo satisfecha: Mario Benedetti/Pablo Neruda, Miguel Ángel/Picasso, D’Annunzio/Gar- cía Márquez.

¿Lo que más aprecia en sus amigos?

La lealtad.

¿Con qué error humano se muestra más indulgente?

Con cualquier falta derivada del amor… ¡Nos vuelve tan frágiles!

¿Una actitud o un comportamiento que le resulte difícil tolerar?

El desprecio, la humillación, la vejación.

¿Un lugar para perderse?

La Costa de la Muerte en Galicia.

¿Alguna obra de arte que le parezca insuperable?

La Ciudad de Venecia. Creo que es una de las grandes obras del hombre. Ayuda a creer en Dios.

¿Cuál es su máxima en el trabajo?

La misma que la de Picasso: “Si existe la inspira- ción, que me encuentre trabajando”

¿Una pieza musical o melodía para ser feliz?

El aria de la locura de Lucía de Lammermoor, de Donizetti

¿Dos libros para siempre?

Calígula, de Albert Camus y Los versos del capi- tán, de Pablo Neruda

¿Tres películas para recordar?

“Las amistades peligrosas”, “Love actually”, y “Casablanca”

¿Una afición?

Leer y leer. Imprescindible cuando se escribe.

¿Alguna asignatura pendiente?

Realmente no. Me quedaba escribir una gran his- toria y creo que estoy en ello.

¿Qué significa para Ud. la ópera?

Es un mundo de emoción difícilmente compara- ble a cualquier otro.

¿A qué edad le cautivó la ópera?

A los veinticinco años tenía un amigo a quien le fascinaba la ópera. Solía poner videos de ópera en su casa y cantarlas ¡verdaderamente mal! Ahí fue donde me empezó a interesar la ópera. Pero realmente me cautivó a los treinta y cinco años cuando, de novios, mi marido me llevó a la ópera en Nueva York.

¿Puede describir cómo fue ese momento?

Fue bastante mágico, la verdad, porque la ópera no es sólo la música, es el ambiente en el que se escucha, la representación… Y en Nueva York se cuida especialmente cada detalle: se viste de gala, se acude de una manera muy ritual… Así que el entorno favoreció aún más que aquella maravillo- sa Traviata, se volviera inolvidable para mí.

¿Quién le introdujo en la ópera?

Creo que ya lo he contado.

¿Tres compositores de ópera?

Puccini, Verdi y Rossini.

¿Tres óperas para una isla?

La Traviata, Los cuentos de Hoffmann, Carmen.

¿Tres voces de hombre (cantantes)?

Juan Diego Florez, Plácido Domingo y me pare- cía maravillosa la voz de Carusso.

¿Tres voces de mujer (cantantes)?

Kiri Te Kanawa, Pilar Jurado y Maria Callas, que también era esplendorosa.

¿Tres personajes operísticos?

Carmen, Lucia de Lamermoor, Madame Butterfy.

¿Alguna grabación de ópera en disco o CD a la que vuelva con frecuencia?

Sobre todo a Lucia de Lamermoor y a Los cuen- tos de Hoffman.

¿Esa representación mágica a la que asistió y que nunca olvidará?

La de Madame Butterfly en el Teatro Real de Ma- drid. Lloré a mares.

Por último, ¿Un lema para la vida?

Vivir cada día sabiendo que es único e irrepetible.

MUCHAS GRACIAS 

Publicado en Intermezzo, amigos de la Ópera

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