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Pilar Jurado

«Hay que ser diva sobre el escenario no fuera de él»
– Soprano –

DE CERCA
«Nunca he tenido padrinos y aunque sí he encontrado gente en el camino que confiara en mi, quien más ha creído en mí he sido yo. Y eso que cuando estudiaba alguien me llegó a decir que con la voz que cantaba no se me escucharía desde la primera fila del teatro…Siempre hay alguien que intenta desanimarte, pero creyendo en los sueños se saltan los obstáculos».

Pilar Jurado ha decidido rendir su voz prodigiosa al mundo del celuloide y cantar en inglés, francés o  italiano algunas de esas canciones inolvidables que escriben el recuerdo colectivo. 13 temas que van desde el famosísimo «Over the rainbow» de «El Mago de Oz», hasta «La vie en Rose» de Edith Piaff , pasando por el «I will wait for you», de Michel Legrand, que dedica a quien más entusiásticamente creyó en este proyecto, Fernando Trueba. También lo hizo su pareja, Tony Carmona, productor del disco. Aunque ninguno de los dos tiene mucho mérito: lo raro sería no creer en esta mujer con «Una voz de cine» que hasta ha estrenado una ópera propia en el Teatro Real.

-Si le hablo del Teatro Real ¿se ponen en marcha muchos de sus recuerdos?
-El Real es el espacio más ligado a las cosas más especiales de mi vida, por lo ligada que está mi vida a la música. En ese edificio me han pasado tantas cosas… Allí me enamoré por primera vez, con dieciséis años del que luego sería mi marido, que también era músico… Luego evolucionamos de distinta manera y nos separamos.

-Mucho antes de eso, ¿quién se dio cuenta de que tenía una voz prodigiosa?
-Mi madre, que dice que cantaba desde que tenía año y medio.  Pero además se dio cuenta de que tenía un don especial para la música, porque me regalaron un xilófono de juguete y al día siguiente estaba reproduciendo la melodía de «Strangers in the night», que había escuchado la noche anterior…Se quedó tan sorprendida que inmediatamente me preguntó que si quería estudiar música y entré en el conservatorio.

-¡Qué suerte tener una madre con tanta sensibilidad!
-Desde luego. ¡Cuánto habría cambiado mi vida si no hubiese tenido esa posibilidad! Le dije inmediatamente que sí y ahora, cuando lo pienso, me parece hasta raro que todo fuera tan natural.

-También era raro que usted escribiera cuentos con seis años…
-Pues los escribía, les hacía las ilustraciones y hasta les ponía leyendas como «Para mayores de diez años»…Mi madre siempre pensó que yo era una superdotada  porque, además, a los ocho meses ya hacía garabatos bastante reconocibles y a los dos años dibujaba perfectamente.

-Con ese currículo no le parecería extraño llegar a ser capaz de componer incluso una ópera…
-Pues no, porque yo lo viví como si fuera algo normal. La excepcionalidad se ve más desde fuera. Yo se que no todo el mundo escribe una ópera, ni dirige una orquesta ni canta en teatros importantes del mundo como yo, pero como he ido paso a paso, para mí es algo normal.

-¡Pero si en todo el mundo no han compuesto una ópera más de una veintena de mujeres!
-Pues sí. Pero yo creo que cada vez seremos más y que todo se irá normalizando. La creación no depende del sexo, está más allá…Es cierto que yo soy yo y mis circunstancias como decía Ortega y Gasset y que el hecho de que sea mujer apartará cosas, de la misma manera que lo aportará, no se, ¡que mida 1’60!.

-El caso es que ha sido la única mujer que ha estrenado una ópera en el Real…Aunque «La página en blanco» también se llevó alguna crítica.
-Siempre que una mujer hace algo tiene todos los ojos puestos para ver dónde se puede criticar…, pero sólo recibí críticas en la parte que menos me importaba que era la del libreto. Y, además, tampoco era una crítica justa: si nos ponemos a analizar libretos veremos que no suelen ser gran cosa, fundamentalmente porque se intentan minimizar para poder maximizar la parte musical. Es cierto que luego hubo un desajuste en la parte escénica, que no se adecuó a mi historia, pero lo verdaderamente importante fue que hubo unanimidad total y absoluta en la música y eso no ha ocurrido jamás y menos habiendo no sólo críticas locales sino también internacionales.

-Hablando de críticas… Joglars  y Boadella, con su obra «El Nacional», quieren criticar las subvenciones del mundo de la ópera…
-Yo creo que mucho más subvencionadas están las películas y Boadella no habla de ello. Cada cosa se subvenciona como en los ministerios se considera que es oportuno. Hay espectáculos que son muy caros y serían impensables sin ayudas institucionales… Pero en la ópera además hay patrocinios, está el patronato…Yo creo que, comparativamente, se subvenciona más al cine que a la ópera.

-Lo difícil es saber qué óperas se deben poner en cartel. En el Teatro Real la gente se queja.
-Siempre es un conflicto para el programador elegir entre lo que la gente quiere o enseñar al público a degustar nueva música o música de otras épocas que no se haya escuchado tanto. Desgraciadamente, la educación musical de este país no es la mejor de Europa y de ahí vienen las críticas, pero creo que hay que arriesgar para poder decidir lo que nos interesa y lo que no.

-¿Le han dicho ya que es la antidiva?
-Siempre he dicho que uno tiene que ser divo sobre un escenario, porque es la mirada de los otros lo que te hace sentir que lo que haces es excepcional… Sobre el escenario sí siento ese potencial, ese poder, pero la calificación te la tiene que dar el que te ve, no te la puedes otorgar tú mismo. Otra cosa son los caprichos de las divas; pero diva viene de divina, de hacer algo más allá de todos los mortales, y eso se hace en el escenario, no fuera. Una vez que salgo del escenario para mí es fundamental ser yo misma.

-¿Y siendo usted misma se comporta como soprano, compositora, directora de orquesta…?
-Es que como soy tantas cosas dentro de la música –cantante de ópera, artista, musicóloga, directora, profesora– y cada una tiene su arquetipo determinado, no tengo que amoldarme a nada y puedo ser simplemente yo.

-Que no quiere decir que sea una mujer convencional: no tiene hijos, no está casada…
-…Pero tengo novio… Aunque es cierto que no se si me volveré a casar, ni si tendré hijos. La verdad es que mi vida es muy variada, no existe cotidianeidad, no hay un día igual que otro, así que he aprendido a dejar fluir a la vida. Mi estabilidad es saber que la propia vida te traerá las cosas.

-Pero lo de ser madre hay que decidirlo…
-Sí y yo, con los compromisos que tengo, creo que será ya bastante difícil y la verdad es que me hubiera gustado porque soy muy maternal.

-Y tiene no sólo una voz de ópera sino también «Una voz de cine», como se demuestra en su último disco.
-Muchas gracias. He llevado a cabo muchos proyectos. Unos de música clásica, otros algo más populares…, pero probablemente este, «Una voz de cine» es el mayor de todos ellos.

-¿Siempre ha vivido de la música?
-Sí, siempre me he dedicado a la música y siempre he vivido bien, porque tampoco pretendía vivir mejor. Cuando comenzaba en el nivel que estaba me bastaba, pero sí es cierto que con 22 ó 23 años ganaba más dinero que mucha otra gente. Nunca me he planteado lo del dinero, así que no me debe haber ido mal

-¿Tampoco en tiempos de crisis?
-El mundo de la música clásica siempre ha estado muy ligado al de las instituciones y se ha potenciado mucho gracias a ellas, así que cuando hay recortes tan importantes como los que ha habido, se suspenden muchos actos y contrataciones; y además está cambiando el modelo de contratación. Pero lo cierto es que yo, personalmente, no he parado: he estrenado tres grandes obras, la ópera, una cantata para dos coros y orquesta de una hora, para abrir el Festival de Castilla y León, que escribí en seis semanas y ha sido mi reto, que me encargó Bieito, y otra obra para coro y orquesta con la que abrí la  temporada de la Comunidad de Madrid. Y por si fuera poco me han hecho un encargo para la Orquesta Nacional para el año que viene…

-Con tanto encargo no me extraña que se haya decidido a producir el disco/libro «Una voz de cine»…
-He apostado por la parte empresarial porque cuando haces algo diferente creo que es importante apostar por ser el promotor de tus propios proyectos. Es que soy Capricornio, ascendente Capricornio…Ya sabes.

Personal e intransferible
Pilar Jurado tiene cuarenta y tres años. Lo dice porque «soy compositora y estoy obligada a decir mi año de nacimiento».., pero también porque se siente en el mejor momento de su vida. Es generosa, alegre, femenina, coqueta, nada maniática –«lo era al principio, pero decidí que no puedes vivir pendiente de si te has puesto el vestido rosa o el perfume antes de salir a escena»– y poco rencorosa, aunque tiene una memoria tremenda. De niña era inapetente, pero ahora come de todo, y de vez en cuando –contigo, me dice–bebe champán. No es extraño, tiene muchos éxitos para celebrar y mucha gente que le quiere para compartirlos.

La Razón

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