Escribo este artículo acompañada de un folio doblado por la mitad donde se ve, dibujada a bolígrafo, la imagen de una mujer de espaldas, sujetándose el pelo mientras contempla una puesta de sol. Pocas líneas y la contundencia de un dibujo extraordinario me salpican de agua las pupilas mientras leo: «Marta, en el crepúsculo». Tengo más dibujos de Mingote.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
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