Alguien se ha preguntado por qué si realmente lo deseaba tanto como asegura su ex mujer, Cristina Fernández, no fue el propio Kirchner quien expropió Repsol? La razón parece sencilla. Probablemente él sabía que no era ético desde el punto de vista político, que no existía un seguro de rentabilidad para su país y, sobre todo, no tenía un joven sabueso ladrando a la presa para que le disparase.
Doña Cristina, sin embargo —Cris para los amigos que amigas, al parecer no tiene—, carece de ética, en cuestión de economía, sólo se preocupa de la suya y tiene un chucho joven y con collar colorado, que unas veces gruñe a los enemigos y otras le lame los pies, siempre con el objetivo de convencer a su ama de que se puede hacer cualquier cosa con total impunidad.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
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