Menu
Menu

La lluvia

Llueve, detrás de los cristales y en nuestros corazones. Nos pasamos meses demandando la lluvia, rogando al cielo que nos inunde con ella y nada, todo es sequía pura. Y, de pronto, como un premio, pero también como un castigo, justo en el momento en el que nos gustaría menos, en el más inoportuno, llega, para quedarse, la lluvia.

Es Semana Santa. Ya tendríamos que estar acostumbrados. Todos los años sucede lo mismo. Llueve justo cuando nos queremos ir, a la playa, o a la montañoa, a descansar o a procesionar.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog