«Por Dios, por Dios, qué sobresalto! Leo los titulares de un periódico deportivo y, ay, me encuentro con unas declaraciones de «Mou», que siempre encogen un poco el corazón, pero en este caso desestabilizan: «La historia con Casillas no existe». Hombre, pues claro, estaría bueno. Como para que el mejor portero del mundo entero cambiara su morena de verde luna, la archipublicitada periodista Sara Carbonero, por un portugués canoso. Pues no. Naturalmente que no. Ah, ¿qué no es ese tipo de historia? ¿Qué se referían a otra? ¿A un enfrentamiento entre blancos poderosos?
Pues igualmente, «Mou», ándate con ojo, que serás muy buen entrenador, pese a tus modales y a tu antipatía, pero Casillas es puritita leyenda del Real Madrid y de la Selección. Allá por donde va le saludan como si fuera una deidad del Olimpo. Tal cual.
Así que, «Mourinhín» del alma mía, luz de donde el sol la toma, elige a otro para dar caña, porque si no igual sales tú cañado. Como lo oyes.
Si, por el contrario, es verdad, como cuentas, que no tienes problemas con ninguno de tus jugadores, felicitaciones, francamente, porque sólo por ser el jefe de la banda alguno hablará mal de ti; se sabe que va en el sueldo, claro. Aunque tú eres especialista en dar motivos, la verdad. Y ahora que ya sabemos, por tu boca, que no te vas al Manchester City de la Premier, como ya habían dicho las lenguas de doble filo, nada como que te esmeres en que, no sólo en el vestuario de los blancos, sino también en la hinchada, te quieran un poco más. Nunca será tanto como a Iker Casillas, claro; pero es que él, además de mucho más simpático, es ya toda una gloria nacional.
Back to Blog
