Días oscuros antes de las vacaciones de algunos. Otros, ya disfrutándolas, tienen pavor a volver. Los recortes, el castigo a los funcionarios, el IVA ascendente y tantas y tantas cosas, seguramente inevitables, pero de las que nos pensábamos que nos libraríamos, ya están aquí. Creíamos que no nos tocarían por puro optimismo y también porque nos lo dijeron en el proceso electoral. Pero cuando se llega al poder todo cambia. Que se lo digan ahora a Rajoy, o a González en su día con ese famoso referéndum para entrar a la OTAN, después de haber criticado la posible pertenencia a ella hasta la saciedad. Las cosas cambian, sí. Y lo sabemos todos. Sólo que, quizás, los ciudadanos aún pensamos que, en algunos casos, hay otras alternativas. Que los recortes deben hacerse después de retirar todo lo superfluo: las administraciones cuadruplicadas, los diputados siempre excesivos y todas esas cosas que aún permanecen, cuando ya van desapareciendo, por ejemplo, las pagas de Navidad de los más denostados, los funcionarios. Sin embargo, los políticos deberían empezar a plantearse que a la Sociedad Civil no le molestan tanto los funcionarios como los FUNCIONARIOS, que no culpabiliza.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
Back to Blog
