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Malformaciones

Una siempre ha pensado que las malformaciones, deformidades y supuestas discapacidades no son otra cosa más que diferencias que confieren personalidad a cada uno de sus propietarios y los hacen distintos de los demás. Probablemente si siglos atrás hubieran visto a una mujer con unas inmensas prótesis de silicona, la hubiesen tachado de deforme y las modelitos que están en los huesos y cuyas piernas hacen arco sin duda provocarían la misma extrañeza que ahora lo hacen, por ejemplo los acortamientos de piernas. De ahí que el aborto eugenésico parezca una barbaridad porque ¿qué tipo de malformación, deformidad o discapacidad justifica que no exista una persona? En realidad todos los abortos son absolutas tragedias y encontrarles justificación resulta extraordinariamente difícil si no imposible. ¿O acaso el fruto de una violación, absolutamente inocente, tiene menos derecho a la vida que un niño con síndrome de Down? Incluso se podría añadir que ese niño, proveniente del odio y la violencia, podría vivir la vida mucho más alegremente que un niño con espina bífida. Entonces ¿habría que legislar sin la posibilidad de abortar en ningún supuesto? Vuelvo a insistir en el drama que supone.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

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