Hoy se celebra el funeral de mi querido compañero y amigo Enrique Beotas, víctima entre tantas de ese estúpido accidente de tren que nos ha embadurnado de tristeza. Y sí, no me he equivocado de adjetivo, he utilizado, a conciencia, el de estúpido. Que un maquinista profesional aborde una curva peligrosa señalada con una velocidad máxima de 80 km/hora a 190 km/hora parece pavorosamente estúpido. ¿Acaso él desconocía el peligro del exceso de velocidad? Por lo que se desprende de sus declaraciones en su ya eliminada cuenta de Facebook, a Francisco José Garzón, le gustaba ir rápido. Supongo que pensaba, como les sucede a tantos, que lo tenía todo controlado, que nunca pasaría nada y que esos kilómetros/hora de más, sólo se reflejaban en la subida de su adrenalina. No fue así y, aunque él esperaba que no hubiera muertos “ que caerán sobre mi conciencia”, como dijo cuando avisó del accidente al puro instante de producirse, 79 personas perdieron la vida y otras 70 sufrieron heridas que necesitaron de atención hospitalaria. Al poco de conocerse el siniestro, sin declaración aún de Garzón, ni resolución de las primeras investigaciones, cargué las tintas contra este hombre. Me pudo la rabia tras ver tantas lágrimas, escuchar tantos lamentos y sentir tantas pérdidas. En realidad él tenía buena parte de culpa. La mayor parte, probablemente, según se desprende de su propia confesión; pero me aterra pensar que nuestra seguridad en los trenes es tan insignificante. ¿Solo un maquinista? Ya se que si le pasa algo hay un dispositivo de “hombre muerto” que hace que el tren funcione solo pero ¿y si se vuelve loco porque le ha abandonado su mujer o es deliberadamente irresponsable? Una creía, mientras vivía el feliz espacio de los vagones de tren, que todo estaba perfectamente controlado en el que, a priori, siempre se ha considerado el transporte más seguro de todos. Sin embargo, ahora parece que la seguridad de tanto hierro en movimiento no depende mas que de una cabeza y de un corazón…¿No sería más lógico que hubiera al menos dos maquinistas y que existiera algún tipo de sistema capaz de reconducir los errores o, como ha dicho el maquinista , los “despistes” respecto a la velocidad? Garzón será culpable, sí…Pero que pueda haber sido el responsable de tantas muertes solo por conducir un tren en el que viajaban tantas personas, señores de Renfe o Adif, no nos deja nada tranquilos…
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Que clara eres Marta en tus escritos, me encanta leerte. Que pena, ahora…, todo es saltarse las normas y luego vienen las consecuencias y como todo es permitido y excusable, vamos creando una sociedad que apenas se sostendrá en poquitos años mas. Un abrazo y bravo por tus palabras que comparto.