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Alcanzar el acuerdo…

Los españoles (catalanes y del resto de España), llevamos meses escuchando hablar a los políticos sobre la posible independencia de Cataluña. Las mentiras y los reproches han quedado enredados de tal manera en sus discursos antagónicos, que ya no se disparan las ideologías, sino los sentimientos y eso sí que es verdaderamente peligroso,. Con el asunto del Estatut en el recuerdo de todos, entre unos y otros han logrado hacer creer a los catalanes que España les roba y al resto de los españoles que los catalanes son insolidarios. En medio de este sentir general de desafectos, provocado por esos abyectos discursos políticos, la amenaza de ese referéndum inviable y de que, si se celebra, acabará por dirimir la Guardia Civil, no hacen más que exacerbar las iras de todas las partes. Habría que señalar que, tal y como está la Constitución, ese referéndum no es posible; que habría que reformarla para que se pudiera que celebrar; que la mayor parte de los españoles estamos deseando que se reforme por ese y otros tantos asuntos y que si a los políticos les da la gana, esa reforma se hace en un cuarto de hora. Aún así, lo del referéndum tendría su aquel: ¿referendum en Cataluña para saber si quiere seguir formando parte de España? ¿o referendum de toda España para lo mismo? ¿Y si resulta que Cataluña dice que no quiere la independencia y el resto de España vota para que se independice? ¿Y si Barcelona dice sí a la independencia y Lleida dice que no? El tema es delicado se mire por donde se mire. Más allá de los espejismos de una Cataluña independiente integrada en la UE y con el euro vigente, ya se ha destapado que todo lo de Europa costaría años, porque hay varios países que han pedido la vez con anterioridad; pero es que además, hay muchos otros problemas. Por ejemplo, además de la broma de con quién jugaría el Barça, ¿dónde pagarían sus impuestos los ciudadanos catalanes que vivieran en Cataluña pero trabajaran en España? Es cierto que esto es pecata minuta cuando los sentimientos están a flor de piel…Pero hay que saber que si lo están es porque los políticos españoles y catalanes, que tienen la obligación de sentarse y entenderse son los que están incendiando los corazones. Su deber es alcanzar un acuerdo, lograr una solución, hacer algo en positivo para todos y no para sus conveniencias. Si no lo consiguen, deberíamos saberlo, todos nos arrepentiremos.
La Gaceta de Salamanca

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