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Divide y vencerás

LOS videos de la manifestación frente a la sede del PP de Madrid, se pasaron el domingo de chat en chat de derechas, con orgullo, mientras en las izquierdas, se juntaban en torno a una cañas para verlos, mientras comían palomitas y aplaudían. ¿Cómo no hacerlo? Nada podía afianzarles más en sus puestos, que el espectáculo que andaban dando sus adversarios. Divide y vencerás, reza la famosa consigna romana; y esta claro que el PP de hoy está dividido, fracturado, roto. El contrato del hermano de Díaz-Ayuso y los que hubiere no es un asunto baladí. Por supuesto que no. Hay que revisarlo con la misma lupa que cualquier otro que induzca a pensar que los políticos tienen un comportamiento ilegal, inmoral o incluso inadecuado. Hay que examinarlo como hay que comprobar si es cierto que el Gobierno de Sánchez ha dado 701.000 euros en 15 meses a la empresa que explota el negocio de sus padres; qué pasa con la imputación de Colau por los supuestas irregularidades en el reparto de subvenciones de 3,4 millones de euros; por qué Ábalos adjudicó 53 millones de euros una empresa que facturaba cero euros; a qué vino que Sanidad le hiciera un contrato de 4,2 millones de euros a una firma sin empleados cuyo proveedor de material para combatir el coronavirus es una asesoría laboral de Málaga con pérdidas; qué fue de la compra de material por valor de 263 millones de euros a una empresaria condenada por estafa; a qué se debe que Illa se decidiera a adquirir hisopos para el covid-19 a una empresa que está en Suiza y se dedica a la moda infantil o le adjudicara 30,3 millones de euros “a dedo” a tres empresas de Barcelona para vacunas contra la gripe; o incluso por qué el Ministerio de Sanidad adjudica contratos en el BOE a empresas que no tienen dirección… Desgraciadamente, la sombra de la sospecha se cierne sobre muchas actuaciones de políticos de todos los partidos. Por eso es inadmisible pensar que, además de tener que soportar todo esto, los ciudadanos tengamos que ser espectadores de las deslealtades entre hermanos de ideología, que parecen querer utilizar (e incluso agrandarla para llamar nuestra atención) cualquier duda, más o menos razonable, para sus intereses particulares. No los de España. Ni siquiera los de partido. Solo los suyos. La sensación con la que nos hemos quedado muchos españoles tras esta trifulca pepera, es que en el partido a nadie le importaba realmente si había una irregularidad o no, sino solo si podían convertirla en otra tanda de cremas en un bolso femenino. Salir a la calle para meterse en la reyerta no creo que haya sido lo más inteligente por parte de los afines a los bandos. Aunque claro ¿qué manera tienen los votantes de exigir a los suyos que cumplan con la legalidad y que no utilicen tácticas mafiosas contra sus adversarios, sean del propio partido o de otro? También los votantes del PP están divididos. A ver quién y cómo arregla esto, que no solo es malo para ellos, sino también para España.

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