Publicado en La Razón
«¿Se creen acompañados mientras miran las redes, cuando están perfectamente solos?»
Recuerdo aquel tiempo en el que, cuando sonaba el timbre del teléfono, había que correr por el pasillo hasta llegar a un artefacto sujeto a la pared con un cable, cuyo auricular era preciso colocarse en el oído para escuchar a la persona que nos llamaba… No ha pasado tanto tiempo. Hasta hace poco más de treinta años, el móvil no comenzó a formar parte de nuestras vidas de manera habitual y convirtió ese milagro de comunicarse con cualquier parte del mundo en el mismo instante en pura cotidianeidad. Son infinitas las maravillas que nos ha deparado el teléfono de compañía, al igual que, casi al mismo tiempo, lo hizo ese universo sin límites de internet; sin embargo, después de que Australia haya prohibido que los menores de dieciséis años tengan acceso a las redes, toca plantearse cuáles son los perjuicios, tal vez irreversibles, no solo para ellos, sino para todos nosotros, igual de dependientes de los móviles o más. Por ejemplo, ¿son ustedes conscientes de su propio miedo a perderse las experiencias gratificantes que viven otros o a creerse excluidos de ellas al verlos en las redes, llamado FOMO (fear of missing out)? ¿Saben que casi todos ignoramos a veces a las personas que tenemos al lado mientras prestamos atención a nuestro teléfono haciéndoles phubbing? ¿No han sentido en alguna ocasión esa angustia irracional, conocida como nomofobia (no-mobile-phone phobia), al no haberse llevado el teléfono, no saber dónde lo tienen o haberse quedado sin batería o conexión? ¿No han notado alguna vez una vibración fantasma de su teléfono sin que se haya producido? ¿Se han percatado de la necesidad que se les ha generado de buscar noticias negativas constantemente haciendo doomscrolling? ¿Y de la de buscar todos sus posibles síntomas de enfermedad de manera compulsiva en un acto de cibercondría? ¿Reconocen ustedes que usan demasiado las tecnologías encerradas en su teléfono y que eso les causa estrés? ¿Y que se creen acompañados mientras miran las redes, cuando están perfectamente solos? Pues ahora que estamos a punto de finalizar el año y que con el nuevo llegarán los buenos propósitos, incluyan entre ellos su independencia del móvil: no solo se lo agradecerá su salud; también lo harán sus amigos y su familia.
