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¿Que se vayan los buenos?

Publicado en La Razón

«¿De verdad la solución para las redes es prohibir a los menores que bailen en TikTok, en vez de desterrar a los pederastas?»

¿Que se vayan los buenos? Cuando hay un caso de bullying en el colegio, quien acaba yéndose del centro es el niño. Como si fuera un inadaptado y la culpa fuera suya… Ganan los malos que, tras un correctivo, continúan en su sitio y, en tantas ocasiones, repiten maldad. Sucede lo mismo con el acoso laboral. Si un jefazo acosa a un empleado, como mucho, paga una indemnización…, pero el que sale de la empresa es el trabajador, como si él fuera el culpable. ¿Queremos hacer lo mismo en las redes? En las redes hay maldades ocultas, peligros insondables, monstruos… pero también hay belleza, aprendizaje, compañía, diversión… Lo que hay que hacer, como en la propia sociedad, es ordenarlas. Siempre va a existir el mal. En las redes y en la vida. Los seres humanos somos imperfectos y todos encerramos a un Jeckyll y a un Hyde en nuestro interior, aunque en algunos el aterrador Hyde sea mucho más poderoso que el bueno de Jeckyll. Por eso existen las normas, las leyes y todo un aparato para intentar velar por ellas, para permanecer atento a quien se las salta y para contenerle los impulsos, aunque sea entre barrotes. Con las redes deberíamos hacer lo mismo: legislar. Si alguien comete una tropelía, condena inmediata. Si alguien no puede ser identificado tras cualquier tipo de actuación oscura, persecución, expulsión y pena también… ¿De verdad la solución para las redes es prohibir a los menores de dieciséis que bailen en TikTok, en vez de desterrar a los pederastas? Es muy difícil, por no decir imposible, ponerle puertas al campo. Si no hay Instagram, TikTok, X o Facebook, siempre quedará Google y desde Google, también se puede acceder a un universo de horrores, si uno se lo propone. ¿También prohibirán los legisladores a los menores que lo usen? ¿Tendrán que volver a ser como nosotros, los no nativos digitales, y enfrentarse a las tecnologías a los diecisiete años, como si fueran hidras de nueve cabezas a las que combatir? Prohíban, echen y castiguen a los malos. No a los buenos. A los buenos facilítenles la tarea, enseñándoles que el mal existe desde la escuela y la familia; y luego, sean valientes y luchen ustedes contra el mal, no contra el bien, legislando.

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