Publicado en La Gaceta de Salamanca
Cuando tenía 17 años, empecé a padecer una espantosa neuralgia de trigémino. Lo recuerdo bien porque aquel dolor era tan fuerte que no me extrañaba que se contara que en el s. XIX, cuando los analgésicos comunes no eran accesibles para el vulgo, los que lo sufrían se tiraban por la ventana. ...seguir leyendo

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