
Dice que cuando era pequeña en casa la llamaban Pocahontas. Y no es raro porque sus rasgos recuerdan, si no a la aborigen original, al menos sí a la de la película de Walt Disney: pelo largo y brillante, ojos oscuros y rasgados, piel canela… Claro que muy pronto sus vecinos también la apodaron «La niña del puerto» «porque andaba por las peñas que estaban junto al puerto de Roquetas de Mar». ...seguir leyendo

Alberto Elzaburu. Abogado, Presidente ejecutivo de Elzaburu
La historia que hoy me ocupa tiene ese «genuino sabor americano» que un día se adjudicara a aquellos famosos cigarrillos (hoy tan prohibidos como el mismo cianuro) y sigue asociada a ese calendario de éxito y dinero que algunos aún creen exclusivamente reservado para los ciudadanos de EE UU. 




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