El rostro de Aitana Sánchez-Gijón no ha perdido ni un ápice de su reconocido atractivo con los años. En la barrera de los cuarenta mediados, sique siendo una de nuestras actrices más bellas. Mirada verde musgo, pómulos esculpidos por la naturaleza, sonrisa misteriosa y curvas definidas podían ser suficientes armas como para conquistar pantallas y escenarios; pero Aitana, además, posee la extraordinaria capacidad de dejar de ser una atormentada Regenta para convertirse en la romántica compañera de Keanu Reeves, en «Un paseo por las nubes», o en la provocativa «Gata sobre el tejado de zinc», de un día para otro, sin perder credibilidad. ...seguir leyendo
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