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Los menores

Una no sabe bien hasta dónde y hasta cuándo hay que proteger a los menores, pero cuando suceden desgracias del tamaño de la de Marta del Castillo, una recuerda demasiados casos amargos en lo que esos menores poco castigados, han acabado especializados en burlar la ley.

En el caso de Marta del Castillo Carcaño, poco penado y sus cómplices absueltos, se han burlado de la Justicia, de los familiares de Marta y de una sociedad indignada pero poco contundente a la hora de reclamar en este tipo de cuestiones.
Es desde luego muy grave saber que tres niñatos de… perdónenme, que ya no se ni lo que digo, estén mareando a unos padres dolientes, volviendo loca a la policía, haciendo gastar dinero y mas dinero a las autoridades y mintiendo y volviendo a mentir a los jueces…, para que luego no pase casi nada.

Pero lo peor no es lo que han hecho el asesino y sus secuaces, lo peor es lo poco que puede hacer nuestra Legislación. A la vista ha quedado que la Ley es insuficiente para enfrentarse a la chulería adolescente y que tiene demasiadas lagunas como para poder castigar con la contundencia debida a la sangre derramada por ellos.

Si hay algo que, a mi entender, resulta terrorífico, es pensar que quien haya seguido con detenimiento el desarrollo de los acontecimientos, habrá llegado a la conclusión, sin duda ninguna, de que matar puede resultar enormemente barato, e incluso gratis, si se hace desaparecer el cuerpo del delito.

Lee el artículo completo en La Gaceta  de Salamanca.

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