Ahora que a todo el mundo se le llena la boca con la prima de riesgo y que parece que todos sabemos lo que son los bonos y los activos financieros, la historia de José Riaño de 67 años y su mujer Joaquina de 65, nos recuerda que, en realidad, aquí, quien más y quien menos, se ha dejado llevar por banqueros y bancarios y ha metido la pata hasta el disgusto o incluso hasta la ruina.
Dicen algunos comentaristas, de esos que lo saben todo de casi todo, que lo que ha pasado es que a todos nos ha podido la codicia, pero ¿qué codicia cabe en la actitud de un electricista y una empleada de una fábrica de conservas que, simplemente, aconsejados por su asesor de una sucursal de la antigua Caixanova de Cangas de Morrazo, decidieron meter sus ahorros a plazo fijo para poder tener más tranquilidad, el día de mañana, cuando ya no trabajaran?
A día de hoy, José, que dice no saber aún qué son las preferentes (pregunten en su entorno a ver cuántos lo saben) tiene ya claro, sin embargo, que le han quitado su dinero. Cuarenta y dos mil euros. Los ahorros de toda una vida, que guardaron día a día, para tiempos de crisis como éstos.
Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.
Back to Blog
