Menu
Menu

La celda de la libertad

Sé que 26 años son mucho tiempo. Y que condenar a penas más largas, debería ser solo consecuencia de actos sin alma. ¿Pero hay alguno con menos alma que los de los etarras más sanguinarios de la banda terrorista? Entre ellos están (y digo están porque creo que ellos deben seguir considerándose dentro) Inés del Río y José López Ruiz, alias “Kubati”. Los dos salieron hace pocos meses de la cárcel tras la derogación de la doctrina Parot, tras 26 años de cárcel. Es Indiscutible que, legalmente, les correspondía. Moralmente ya es otra cosa. Sobre todo porque ambos alcanzaron la calle, tras dejar atrás las rejas, sin un ápice de arrepentimiento. Inés, incluso pensaba que al salir de prisión se convertiría en todo un símbolo para ETA; y a “Kubati”, que se creía un héroe con esos 13 asesinatos consumados y 16 frustrados en su haber le pasaba exactamente lo mismo o incluso, tal vez, un poco más por haber sido el asesino de “Yoyes”, la etarra arrepentida que decidió abandonar la banda terrorista. López Ruiz la mató en la calle, en presencia de su hijo.
Al salir, los orgullosos terroristas excarcelados se encontraron con un panorama bien distinto al que se esperaban . Ni en Tafalla de donde es originaria Inés Del Río ni en Elorrio, de donde procede José López Ruiz,“Kubati”, les recibieron con los brazos abiertos. Bien al contrario, desde su llegada, se les trata como unos auténticos apestados, se les hace el vacío y ni siquiera los medios de comunicación más próximos a la izquierda abertzale les han realizado alguna entrevista. Es curioso, pero es como si estuvieran encerrados en libertad. Su cárcel de ahora no tiene barrotes, ni puertas blindadas, ni guardianes uniformados; pero el mundo les ha dejado tan solos como si estuvieran incomunicados en una celda de la que resulta imposible escapar. Salen en solitario, corren en solitario, viven en solitario…En definitiva, están completamente aislados de un entorno que no les mira con buenos ojos. Dicen los observadores y algunos allegados y conocidos, que se muestran bastante deprimidos y que les está costando mucho adaptase a su nueva vida en libertad, tras estar más de un cuarto de siglo en prisión. Fíjense ustedes qué pena. En fin. A lo mejor hay una justicia, no sé si popular o divina, pero más eficaz que la oficial que condena, independientemente de doctrinas Parot, con la contundencia que corresponde.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog