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“Quiero que el lector deje de serlo y se convierta en mi cómplice”

JAVIER SIERRA, Escritor.

Javier Sierra, escritor admirado y amigo querido es, además, un aventurero osado capaz de emular las más bravas hazañas de la historia, si le sirven para responderse a las preguntas que se plantea sin cesar y que nos traslada a sus lectores en cada uno de sus libros. Le gustan los misterios por muy aterradores que resulten y no duda en zambullirse en ellos como un Indiana Jones de las letras, por más que le exijan algo más que un mero ejercicio intelectual. Para su último libro “La pirámide inmortal” no dudó en emular a Napoleón y quedarse solo una noche completa, sin más compañía que la de una mochila, una botella de agua y una linterna que, al rato, se quedó sin pilas y le dejó en la más absoluta oscuridad, en el interior de un sarcófago. “Y al hacerlo –me cuenta Javier- tuve casi la certeza de que a Napoleón Bonaparte le había pasado lo mismo que a mí y que al poco de encontrarse en esa total oscuridad optó por tenderse en ese sarcófago, donde las percepciones se alteran inevitablemente, como producto de la tiniebla, el silencio y el eco metálico e inquietante que te devuelven las paredes” En ese momento pienso que Javier es un valiente y como que como todos los valientes, debió tener que superar ese miedo intenso de las situaciones en las que uno desconoce lo que puede acontecer: “Tienes que superar muchos miedos. El primero es el de quedarte sin oxígeno, porque aunque la pirámide es un edificio inmenso, tan alto como la Torre Picasso de Madrid –el mayor que construyó el ser humano hasta entrado el siglo XX- su interior está repleto de pasadizos angostos y empinados, algunos de los cuales es necesario recorrer agachado, y no tiene ventilación; así que es normal pensar: “¿y si me ahogo? Además está el miedo a la oscuridad, a los bichos que puedan aparecer  y te puedan atacar…Y probablemente más miedos irracionales que ahora no soy capaz de describir, pero que se transforman en una sensación diferente cuando te tumbas en el sarcófago” A estas alturas de la entrevista, Javier me tiene ya sin respirar, atacada de los nervios, pensando en qué más pudo sucederle allí, donde parece que le podría pasar cualquier cosa a una persona sola y desprotegida, y entonces me cuenta una historia sensacional: “Al cabo de un rato de tumbarme en ese sarcófago empiezo a notar que no sé dónde termina mi cuerpo y que yo, que mido 1.72, empiezo a llenar esa caja que mide 2.30. La sensación es muy extraña y la percibo muy clara: Es como si me estuviera deshaciendo dentro, expandiéndome hasta ocuparlo todo. Y es en ese momento, que seguramente también vivió Napoleón Bonaparte, cuando recuerdo el gran mito egipcio de Isis y Osiris”.  Según el mito de Plutarco, El hermano de Osiris y cuñado de Isis –Isis y Osiris son  dioses y gobernantes de Egipto- siente una terrible envida de la pareja, por lo que urde un plan para asesinar a Osiris. Invita a todos los dioses a una fiesta donde ofrece como regalo un maravilloso sarcófago a quien, cuando se tumbe, le quede a la medida. Los invitados se van tumbando uno a uno en su interior, pero ninguno llena el sarcófago hasta que llega Osiris  y, al ocuparlo, comprueba que es de su talla. Ese es el momento que Seth aprovecha para cerrar la tapa y lanzar la caja al Nilo, para acabar con su vida. Isis recorre el río durante tres días y, cuando por fin halla el sarcófago, confirma que su marido ha muerto. Según el mito, un acto de magia sexual hará que lo reviva para quedarse embarazada y de a luz, nueve meses más tarde, a Horus, el primer gran dios faraón de la Historia, que acabará con el reinado de Seth y completará el proceso de resurrección de Osiris… Si Javier Sierra y previamente Napoleón recordaron este mito en el interior de ese sarcófago, al tiempo que sentían que se estaban volviendo de la talla del mismo,  magias sexuales aparte, la sensación no debió ser nada tranquilizadora… “Yo desde luego di un respingo- dice Javier-  pero también pensé que esa podría ser la clave del asunto. Que tal vez Napoleón, y antes Julio Cesar, Alejandro Magno y quizás los faraones del antiguo Egipto se sometieron ahí a alguna clase de iniciación de ceremonia, para recordar el gran mito de Osiris. Porque Osiris muere allí, en la caja ,y después sale de allí vivo otra vez…¡Y siente que está vivo…! Y yo, al salir de allí, después de aquella  sensación y de recorrer los mismos pasajes angostos por los que entré, para salir, al recibir el primer golpe de aire del desierto del Sahara en la cara, me di cuenta, por primera vez en mi vida, de que estaba vivo”. Obviamente, Javier se sintió vivo, porque antes, en el interior de esa pirámide y en ese sarcófago se sintió muerto; y  es lo mismo que él cree que le debió pasar a Napoleón. Esa sensación de resurrección, que ya supongo que debe ser incomparable, para Javier es la clave de su novela “Sí, porque comprendo que la gran pirámide cumplía una función muy importante en el mundo antiguo, que era la de la iniciación, donde, para emprender una etapa decisiva de la vida, el ser que se era hasta entonces debía morir, para que naciera uno nuevo,  correspondiente a la nueva etapa. Por eso la vida de Napoleón cambia a los diez días de abandonar Egipto y  la derrota de la que venía se transmuta en una victoria…” Después de desvelarme esa clave fundamental en su novela “La pirámide inmortal” Javier  sigue hablándome de la obsesión por Egipto, no solo de Napoleón sino de todos los miembros del directorio…¡Y me revela que ya en esa época se ideó un plan para construir una pirámide en el patio del palacio del Louvre! La misma pirámide que no se hizo entonces, pero sí siglos después… No es lo único sorprendente de esta última novela de Javier Sierra, también están esos paralelismos entre la religión egipcia y la cristiana e infinidad de datos y curiosidades increíbles, que convierten su lectura en un apasionante viaje en el que, el autor,  responde a preguntas que los lectores, a veces, ni sabían que se planteaban: “Es que se trata de conseguir que mis libros generen dudas y de que el lector deje de serlo y se convierta en mi cómplice”.

 

JAVIER SIERRA,

Javier Sierra está casado tiene dos niños, siete novelas, cuatro ensayos seis premios e incontables colaboraciones en prensa, radio y televisión. Es periodista de formación y escritor de tantísimo éxito como para haber sido el primero español que entrara en el Top Ten de la lista de los más vendidos de EEUU, elaborada por de The New York Times, en marzo de 2006, con “La cena secreta”. La novela se editó en 42 países y lo convirtió en el segundo escritor español contemporáneo más traducido, tras Carlos Ruiz Zafón. Desde entonces siempre le ha acompañado el éxito. Con su anterior obra, “El maestro del Prado” –reeditado siete veces- consiguió estar más de catorce semanas en el número 1 de las listas de más vendidos, y fue el único título capaz de poner fin a la hegemonía de la trilogía de las “Cincuenta sombras de Grey”. ¿Qué pasará con “La pirámide Inmortal”? Solo hay que leerlo para saber que se convertirá en otro gran éxito del autor.

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