
IVAN SÁNCHEZ Y MAXI IGLESIAS, artistas, protagonistas de “El guardaespaldas”, el musical.
Hace algunos años, la Gran Vía de Madrid empezó a convertirse en Brodway. Pese a que para gran desazón de los cinéfilos, muchas salas cedieron su espacio a grandes almacenes, que ocuparon buena parte de los edificios más singulares de la céntrica calle madrileña, otros duplicaron su voluntad de espectáculo acogiendo en sus recintos escenarios para los musicales más extraordinarios del mundo. Todo empezó con El hombre de la mancha, pero a partir de ahí, La Bella y la Bestia, Hoy no me puedo levantar, los Miserables, El rey León… y un sinfín de títulos más, convirtieron a la capital en uno de esos lugares señalados del mundo, por donde pasan los mejores musicales del mercado. El último “El guardaespaldas”, recién estrenado en Madrid en el teatro Coliseum, con los nombres de dos extraordinarios actores españoles en el mismo papel: Iván Sánchez y Maxi Iglesias. Dos hombres a los que cualquier mujer, querría como guardaespaldas. Y no solo por esos físicos rotundos, sino porque los chicos, además, lo valen… Tanto como para que no haya competencia entre ellos y se hayan convertido en un pack de dos en uno, para el mismo personaje. “Y eso que –dice Iván impecable con un vaquero y una camisa blanca- ha sido toda una experiencia para nosotros y para la directora. Para ella también era nuevo ensayar con dos actores para un mismo papel, metidos todos en una misma sala. Ninguno de nosotros sabía qué saldría de aquí y preparar el musical ha sido una experiencia increíble” Maxi, que se incorpora a la conversación también enfundado en un jean y con una camiseta de colorines, corrobora el discurso de su compañero y amigo “Es cierto, la directora estaba un poco ‘como así”; pero yo he sentido cierta tranquilidad, porque casi siempre coincidimos, pero si proponemos algo distinto, a ninguno de los dos nos cuesta introducirlo. Es muy enriquecedor, muy nutritivo, porque vamos sumando y es mejor que estar solo con tu idea” Con todo, miro a los ojos azules intensos de uno –Maxi- y a los oscuros y rasgados de otro –Iván- ¡y los veo tan diferentes…! Si a eso le sumo la personalidad de cada cual, no me cabe duda de que serán dos guardaespaldas muy distintos . “Así será –señala Iván- porque somos dos personas distintas y porque incluso la primera función es distinta a la segunda con un mismo actor. El teatro es así. Nada es igual. No se pueden repetir patrones porque si no estaríamos muertos en escena…Y luego Maxi es Maxi y está creando su Frank Farmer y yo soy yo y estoy creando el mío, porque nuestra directora nos deja mucha libertad para crear… Somos como filtros, como depuradoras: nos meten un texto y sale de una manera u otra según tu experiencia… ”. Les escucho a ambos, atenta, pero no puedo evitar mirarles las sonrisas. Es que son muy guapos. Tanto que bromeo y les digo que seguro que les han elegido por su belleza interior… “Que va –dice Iván riéndose- nos han elegido porque somos clavados a Kevin Costner” Pues no tienen nada que envidiarle, se lo aseguro… “Es cierto que hay una parte de físico necesario para cualquier trabajo –apunta Maxi con seriedad-. Tú no puedes ser, por ejemplo, bombero, y medir 1.40 y ser delgado, ¿no? Tú no puedes ser guardaespaldas y no dar esa apariencia de tipo duro, serio, llámalo X. Si hubiera que hacer un jorobado en el medievo , a lo mejor nosotros no podíamos acceder al papel”. Me río. Tiene razón, claro. Y él continúa: “pero el físico nos condiciona para bien en muchos casos y para mal en otras. En este caso, a Iván y a mí el físico nos ha venido bien; pero luego es necesario el “inner”, tienes que tener dentro tus cosas” Le sale un “palabro” de los que usaba en Los Ángeles. El interior, sería más o menos. Porque Maxi, como Iván son dos tipos internacionales. Dos actores que se conocieron hace años por los madriles, pero que trabajan mucho fuera “Yo empecé a trabajar fuera hace siete años –cuenta Iván- y Maxi ha sido uno de esos pocos actores que enseguida tuvo claro esa noción de que España era pequeña y de que había mucho por ahí fuera”. Iván se fue a México, como dice, hace ya siete años y Maxi también lleva saltando el charco desde hace tiempo. Lo último que ha hecho es una serie en Netflix para México “ de la primera dama de Mexico”-dice. “ “Estupendo”- zanjo yo, que quiero regresar a Madrid. Maxi quiere volver sobre la belleza interior: “el físico te condiciona. Yo hace tiempo que hago oídos sordos a eso, pero me ha afectado mucho, no te voy a engañar” “¿Lo de guapo?”- pregunto- “Pues sí. Genero envidia sin hablar. Yo ya llego y soy… ¡y todavía no he abierto la boca!” “El niño de los ojos azulitos…- apunta Iván” “Y entonces tienes que luchar más- sigue Maxi- Aunque hace tiempo que decidí no hacerlo más y decir que soy lo que soy. La gente que decide estar a tu lado desde esa premisa, aceptándote, te reconforta el doble” Supongo que Iván también ha pasado por eso. Por guapo y por modelo. “Claro –me confiesa-. Tuve que tener mucha paciencia; pero como trabajaba mucho fuera de España como modelo y ganaba mi dinero podía permitirme ir muy poco a poco, trabajando en mi salita de teatro, haciendo cositas pequeñas… Al tercer año empezó mi primera serie, luego la segunda y ya todo cambió…” La recuerdo. Era Hospital Central. “Sí – me dice- pero aún hoy en España hay quien te dice ‘tú eras modelo, ¿no?’… sobre todo en el cine hay mucho de ghetto. Yo he hecho mucha tele y estoy haciendo cine fuera, pero aquí en España, nada”. “Eso es cosa de las etiquetas –precisa Maxi- Y es una pérdida de tiempo y energía etiquetar en vez de disfrutar de un sitio, una relación. En España somos muy dados a etiquetar. Como si quisiéramos tenerlo todo ubicado, ¿no?” Volvemos al musical y les pregunto qué tal lo de cantar y bailar. Sé que en lo del baile Maxi lleva ventaja, porque participó en la edición americana de Mira quien baila, pero ambos se empiezan a reír. Sobre todo de lo de cantar. Vamos que lo suyo ha sido más bien de Karaoke “Bueno, yo he cantado en las últimas obras de teatro aunque… de aquella manera, claro”- dice Iván- “¿Y aquí?” Les pregunto a ambos. “Te vas a reír mucho”-dice Iván. “Tenemos sorpresas”- dice Maxi. Y también una Whitney Houston particular, Fela Domínguez. “ Es impresionante, sí. Ya nos lo había dicho Carlos Rivera, que fue quien la propuso” – cuenta Iván. Me hablan de sus casting. “A mí me llamó una amiga y pensé que era una tomadura de pelo”-dice Iván. “Yo-asegura Maxi- pensé que era muy joven y que si salía bien, estupendo y si no…” Y me confiesan los dos que el trabajo para la obra ha sido muy duro pero muy gratificante. Codo con codo. A partir del exitoso estreno de ayer no se volverán a ver más que el día de intercambio, aunque compartan escenario y papel. Dos en uno. Guapos. Listos. Profesionales. E involucrados hasta las patas. O mejor dicho, hasta las redes…Tanto como para tener paciencia, mirar fuera, e inventar y reinventarse. Los quiero de guardaespaldas ¿y ustedes? No se los pierdan…
PERSONAL E INTRANSFERIBLE
Iván Sánchez estudió INEF” y Maxi Iglesias “Comercio internacional, Realización de Cámara y ahora Psicología en la UNED” Maxi quiere ser actor toda la vida. Iván nunca hace planes. . Han estrenado pensando en Cataluña “madre mía que mal se han hecho las cosas” -dice Maxi “y que poco sabemos los ciudadanos de a pie sobre los verdaderos motivos y las consecuencias” – añade Iván. Maxi lee “menos de lo que debería” e Iván “muchísimo” Ambos son de Madrid. Les separan 17 años, pero no se arrepienten de nada ninguno de los dos y a los dos les encanta comer y beber. Los dos perdonan, pero solo Iván olvida. Maxi reconoce como vicio el cine e Iván “a mi chica” De mayor Maxi quiere ser director e Iván sigue sin hacer alanes y si volvieran a nacer Iván querría ser Alejandro Magno en Egipto y Maxi, médico.
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