Publicado en el suplemento de salud de La Razón
JOSÉ ANTONIO HERRERO, nefrólogo del Hospital Clínico San Carlos
¿Qué es exactamente el fósforo?
El fósforo es un mineral que está muy presente en nuestro organismo, y que se adquiere a través de la dieta. El fósforo es, junto al calcio, el principal componente de los huesos, además de tener otras funciones biológicas importantes.
¿En qué alimentos lo encontramos?
El fósforo se encuentra presente en muchos alimentos. La principal fuente alimentaria de fósforo está en las carnes, los pescados, los huevos y los productos lácteos. Aunque en menor cantidad los frutos secos, las legumbres y los cereales son el segundo grupo de alimentos en contenido en fósforo.
Se necesita un aporte diario de aproximadamente 800 mg de fósforo. En nuestro medio el contenido en fósforo de la dieta oscila entre los 800 y los 1.200 mg al día. El riñón es el principal órgano que regula la cantidad de fósforo que hay en nuestro cuerpo, pues se encarga de eliminar el exceso del mismo a través de la orina.
¿En los alimentos procesados, a veces se encuentra en exceso?
Muchos alimentos procesados contienen fósforo como conservante, especialmente las conservas de pescado y de carne. El fósforo es incoloro e insípido, favorece la conservación de estos alimentos a la vez que mantiene su contenido en agua y su aspecto. Se añade a algunas conservas cárnicas y de pescado enlatadas, semiconservas, embutidos y congelados. Muchas bebidas refrescantes contienen también conservantes a base de fósforo.
Pero, eso qué significa, porque siempre hemos pensado que el fósforo era beneficioso para la memoria, la digestión, la menopausia, la salud, los huesos, los dientes, para tener más energía…
El fósforo es un metal necesario en el organismo pues tiene muchas funciones biológicas, y su déficit tiene consecuencias negativas para la salud. Por eso es conveniente seguir una dieta equilibrada que con seguridad proporcionará un aporte adecuado del mismo. Otra cuestión es su aporte excesivo especialmente en las personas que tienen insuficiencia renal, esto es, pacientes en los que los riñones han perdido parte de la capacidad de eliminar el exceso de algunas sustancias, entre ellas el de fósforo.
Es decir, que puede resultar nocivo, en grandes cantidades para la función renal, ¿no?
En los pacientes con insuficiencia renal se limitan los alimentos con alto contenido en fósforo y se desaconsejan las conservas de carne, pescado y las bebidas refrescantes que contengan fosfatos como conservante. El exceso de fósforo en estas personas tiene importantes consecuencias en los huesos y, lo que es más grave, en el sistema cardiovascular por depósito del mismo en forma de sales con el calcio en las paredes de las arterias. Estos depósitos obstruyen el flujo de sangre y aumentan el riesgo cardiovascular. Por otro lado en estos pacientes, el exceso de fósforo se ha relacionado con una progresión más rápida de la insuficiencia renal por varios mecanismos.
¿Y eso es especialmente preocupante en las personas mayores?
Si, y eso es porque la reserva funcional renal en las personas mayores está reducida por el propio envejecimiento de los riñones, y por tanto la capacidad de regular el exceso de fósforo es menor. Por otra parte, es conocido que en nuestro país en torno a un 9,5 % de la población general tiene algún grado de insuficiencia renal, que es del 25 % en las personas mayores de 65 años, lo cual es desconocido en muchas ocasiones, Es lo que se denomina “Enfermedad renal oculta”. Estas personas tienen dificultades para eliminar el fósforo “sobrante” del organismo.
Se dice incluso que los fosfatos de los alimentos procesados se absorben con tanta facilidad por el organismo que pueden resultar perjudiciales para la salud del riñón acelerando el envejecimiento, al poner en marcha procesos que calcifican los vasos y descalcifican los huesos…
Efectivamente, algunos estudios apuntan a que un exceso de fósforo en la dieta mantenido en el tiempo en personas con función renal normal podría aumentar también el riesgo cardiovascular y la incidencia de fracturas óseas.
¿Y cómo podemos saber que un alimento procesado contiene demasiado fósforo si, al parecer no se refleja en el etiquetado europeo, donde solo se informa sobre la presencia o no de aditivos?
Es obligatorio señalar en el etiquetado los conservantes que llevan los alimentos procesados, que se refieren como una letra (E) seguida de una cifra, que es como están autorizados y registrados oficialmente. Sin embargo, no se especifica la composición concreta de cada uno de estos conservantes “codificados”. Algunos fabricantes que no emplean fósforo como conservante especifican que están “libres de fósforo o libres de fosfatos”.
¿Qué efecto tiene el exceso de fósforo en los niños, durante el crecimiento?
El sentido común aconseja que los niños no abusen de alimentos en conserva ni bebidas refrescantes con elevado contenido en fosforo como aditivo. Un estudio realizado hace unos años mostró que un grupo de adolescentes que bebían al día más un litro y medio de una bebida refrescante tenía una mayor incidencia de fracturas que otro grupo que no bebía esa cantidad.
Nos creemos que las enfermedades renales no son muy importantes, pero realmente pueden ser peligrosas para cualquiera, ¿no?
Desde luego es totalmente incierto que las enfermedades renales no son muy importantes. De hecho es todo lo contrario, dado que como he señalado anteriormente la enfermedad renal representa un factor de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, ya desde la etapas más tempranas de afectación de la función renal. Esto es porque al defecto de la eliminación de fósforo se suma un estado de inflamación y oxidación propio de la enfermedad que favorece la lesión de las arterias y del corazón, además de acelerar el envejecimiento.
¿Y qué debemos hacer? ¿Qué pasos podemos seguir en la dieta para mantener la salud de nuestros riñones, evitando esos nocivos fosfatos?
Una cuestión conocida es que el exceso de fósforo en la dieta es perjudicial en las personas que ya tienen insuficiencia renal, porque el fosforo tiende a acumularse en el organismo por falta de eliminación, y otra que el exceso de fósforo en la dieta afecte a la función renal, dado que no hay hasta ahora estudios que demuestren que un exceso de fósforo en la dieta de personas con función renal normal tenga alguna influencia en la propia función del riñón.
De todas formas, a nivel de la población general es aconsejable no abusar de alimentos y bebidas con alto contenido en fósforo como conservante.
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