Publicado en La Razón
CARLOS SAINZ, piloto de rallies.
Aún recuerdo aquel día de hace más de treinta años cuando un atractivo joven castaño de mirada brillante y pocas palabras se acercó a las gradas del campo de fútbol de Aravaca donde los espectadores –más bien espectadoras- esperábamos a que empezara un partido amistoso. “¿Te importa guardarme la bolsa?”-me dijo, como le podría haber dicho a cualquier otra. Asentí, claro, y, al recogerla, leí con curiosidad el nombre con el que estaba marcada: “Carlos Sainz de Cenamor”. Aquel joven tan bien plantado y que tan bien jugaba al fútbol, ya había sido campeón de España de un deporte emergente llamado squash, y se convertiría, pocos años después, en el mejor piloto español de rally de la historia. Tal vez ni el propio “Matador” -como lo apodaron en el primer mundial de rallies según unos por su tenacidad y según el propio Carlos porque “los toros era uno de los clichés con los que se asociaba a España”- sospechaba cómo sería su impresionante trayectoria. La afición le venía por parte de hermano mayor. Antonio Sainz también corría y Carlos quiso seguir sus pasos o más bien ganarle alguna vez… ¡Y vaya si lo hizo! Desde entonces hasta ahora ganó dos veces el campeonato del mundo, fue subcampeón cuatro y cinco quedó en el tercer puesto. Durante años fue el piloto que más puntos acumuló en el histórico del Campeonato Mundial de Rally, es el que más pruebas del mundial ha disputado, el tercero con más victorias y el segundo que más podios ha logrado … Ha ganado los rallies más excepcionales y complicados del planeta y tiene en su haber dos dakares, el último obtenido este año, a los 55, ¡con tan buena planta como a los 18! Viendo su despacho atestado de trofeos da la impresión de que no deben de quedarle retos… “Siempre quedan –asegura- La vida es un continuo reto. Y no hay que renunciar a ellos –sean o no automovilísticos-, porque son la gasolina del día a día; así que espero que me queden todavía muchos por cumplir. “ Y si no se los inventará, de eso no hay duda. Así continuará acrecentado su leyenda. Debe ser curioso saberse leyenda a los 55 años, con media vida por delante…”Yo creo que el deportista piensa más en disfrutar y en hacer las cosas bien que en si es o no leyenda. Eso se queda más para la gente de alrededor, para la prensa… Y desde luego, cuando tú te planteas los retos no lo haces para ser leyenda sino para ganar y para tu satisfacción personal” Que debe ser mucha habida cuenta de que lo ha ganado casi todo. Incluido este último Dakar que, dicen, ha sido su triunfo más difícil “No sé si ha sido el más difícil. Siento que, sobre todo, te puede hacer más o menos ilusión a una edad o a otra. No es lo mismo ganar un mundial de rallies con veintipico que un Dakar con 55. Yo creo que ahora se disfruta más desde la experiencia. Aunque es cierto que este año no ha sido fácil porque la propia carrera que habían preparado era una carrera complicada.” Eso dicen todos los pilotos, que el Dakar de Sudamérica, es el más duro. Menos mal que la veteranía y la inteligencia de Sainz son un grado. Y que su disciplina para prepararse es incomparable “Es que si no lo haces vas a sufrir. Si decides ir al Dakar tienes que respetar la carrera y lo que supone; y si encima vas en un equipo oficial con aspiración de ganar, o te preparas o es mejor no intentarlo siquiera porque vas a pasarlo mal.“ Sainz se prepara hasta el delirio. Incluso cuando no hay dakares de por medio; pero si los hay, les dedica los cinco sentidos y así lo recogió su hijo Carlos, piloto de Fórmula 1, en una emotiva carta que le dedicó a su vuelta, repleta de cariño, admiración y camaradería. Cualquiera querría que su hijo le viera así… “Tengo que agradecerle a Reyes (su mujer) a Ana, a Blanca (sus hijas) y por supuesto a Carlos (su hijo) esa carta, que entendí que era un poco de todos aunque la escribiera él, que ha vivido un poco más directamente todo o está más encima de la carrera y se ha dado cuenta, como decía en ella, lo que es estar al otro lado de la barrera, lo que se sufre al otro lado…¡Qué voy a decir de la carta…! Cualquiera que sea padre lo entenderá mucho mejor” Pues Carlos Sainz no es solo padre, sino, además, un buen padre. Eso sí, tan exigente como para que sus tres hijos le hayan salido tan cumplidores y disciplinados como él “Me doy por satisfecho con que sean buenas personas, sepan lo que significa el esfuerzo en la vida y valoren lo que tienen. Luego si tienen la suerte como en el caso de Carlos de dedicarse al mundo del deporte y no solo estar en la Fórmula 1 sino estar en un equipo oficial como el de Renault, pues lo único que deseo es que le vayan bien las cosas. Igual que a Blanca y a Ana les deseo que lo que hagan lo hagan con ilusión. Si yo les puedo servir de ejemplo, encantado de la vida, pero tienen que saber que la lucha es de cada uno y el esfuerzo casi siempre tiene recompensa. Ese es el mensaje” Un mensaje bien asumido en una familia con valores inculcados por Carlos y también por Reyes Vázquez de Castro, ese mujer bellísima por fuera, pero más aún por dentro, siempre discreta, en segundo plano, que acompaña a Carlos desde que eran dos críos llenos de sueños e ilusiones por compartir. La misma que contiene los nervios en las carreras del padre y del hijo… “Yo creo que sufre más con él que conmigo, porque el sentimiento de madre no es ni siquiera el del padre y creo que, en ese sentido, lo pasa mal… Pero es verdad que siempre está ahí, con él, conmigo, con todos. Sin ese equilibro de pareja sería muy difícil haber llegado a donde he llegado. Cuando he estado tantos días corriendo y ya teníamos una familia ella se ha ocupado de estar muy encima de los niños , muy pendiente de la convivencia y yo he tenido la tranquilidad de poder hacer, correr y concentrarme en mi profesión. Ese mérito es solo suyo.” Está claro que Carlos Sainz lo tiene todo, solo le falta quizás…¡bajar el hándicap en el golf! “Por supuesto que sí –acepta riéndose-.., pero poco más ¿eh? Me siento un privilegiado y doy gracias a Dios por cómo me trata la vida. Por eso sonrío cuando alguien menciona mi “mala suerte” No me extraña. Yo siempre pido que me den a mí esa “mala suerte” de Sainz…, pero que no me cambie de tema El matador, que es tan competitivo que ,como dice su amigo Matías Prats, no le gusta perder ni a las chapas…”Hombre es que el deporte enseña muchas cosas: a saber ganar, perder, a trabajar en equipo, valorar el esfuerzo…, pero también a ser competitivo porque al final solo gana uno y tienes que poner todo de tu parte para ser tú. Al final, es una filosofía.” Ya… pues aviados deben ir cuando cuando se juntan en el campo de golf Sainz y Nadal…”He jugado alguna vez con él y juega mejor que yo, y tiene un hándicap bajísimo…Pero bueno, todo se andará, a pesar de la veteranía.” A ver si se anda, también, el premio Princesa de Asturias que tantos reclamamos para él…”A cualquier deportista le haría ilusión y más siendo español, pero si no llega tampoco me va a suponer un trauma, porque el mayor premio es el reconocimiento de mis amigos, de la gente…, su alegría, y el cariño que siempre me han demostrado”.
PERSONAL E INTRANSFERIBLE
Carlos Sainz nació en Madrid en 1962, está casado, tiene tres hijos y se siente orgulloso “de la familia”. Cuenta que siempre hay “por lo menos cuatro o cinco decisiones muy importantes en la vida que uno piensa que cambiaría si pudiese dar marcha atrás” Perdona y “tengo bastante facilidad para olvidar lo que no es positivo” Le hacen reír “mis amigos y algunas cosas que leo” y llorar “a veces la alegría, pero sobre todo la pérdida de algún ser querido, eso me cuesta tragarlo” A una isla desierta se llevaría “un barco para volver” Le gusta comer “de todo, porque me encanta comer bien y cocinar (su especialidad son los spaghetti matador)” y beber “ un buen vinito, cuando toca, como mi Pegaso” Su manía es “no me gustan los gatos negros” Su vicio “hacer deporte” No se le repiten los sueños “aunque a veces tengo pesadillas-” Y si volviera a nacer sería” lo mismo: soy muy afortunado de haber podido hacer lo que siempre ha sido mi pasión”
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