Menu
Menu

La cultura del esfuerzo

Si alguien me preguntara qué tienen en común Steve Jobs y Eduardo Punset diría que ambos mantuvieron siempre su locura y su sed de conocimiento. Es lo que aconsejaba Jobs al final de su famoso discurso de la Universidad de Stanford y lo que sigue propugnando Punset quien, como Jobs, defiende que hay que luchar por encontrar aquella actividad que se ama, y luego no contar la cantidad de horas que se le dedica, ni escatimar esfuerzos. Si consiguiéramos inculcar a nuestros hijos estas filosofías de vida, probablemente les costaría menos trabajo estudiar, o mejor dicho les importaría menos esforzarse. El problema es que son demasiadas las ocasiones en las que nos olvidamos de contarles que la felicidad no se sustenta sobre los pilares de la estética ni del consumo, ni de la mismísima juventud, sino sobre los de la formación. Y que ésta requiere un largo proceso de enormes esfuerzos. «Es muy difícil alcanzar las metas y los sueños sin saber leer o escribir», suelo decirles a mis hijos pequeños. Y verdaderamente lo creo. No sólo porque piense que la educación es la herramienta más poderosa de la que dispone el ser humano, sino porque sé bien que sólo, a través de ella, se logra encontrar el camino. Para ser feliz es imprescindible no tener miedo; y para no tenerlo es necesario comprender la realidad. Y sólo se consigue, estudiando y con esfuerzo. Homero decía que no hay mayor gloria que la que se consigue con las propias manos y los propios pies, pero hasta para correr o lanzar hay que aprender a hacerlo. Y siempre desde el esfuerzo.

La Razón

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog