Publicado en el suplemento de salud de La Razón
Después de quince años entrevistando a médicos, nutricionistas y otros expertos sobre asuntos de alimentación, hace mucho que tengo claro que la dieta influye hasta en el carácter. Tanto como para que esa famosa frase, tan presente en las conversaciones, de “somos lo que comemos”, me resulte del todo acertada, y para llevarme a indagar sobre su procedencia y descubrir que su significado no es exactamente el que pensaba ni el que le otorgan quienes suelen pronunciarla. A saber. La frase original en cuestión pertenece al filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach, quien, allá por 1850, la incluyó en su ensayo “Enseñanza de la alimentación” y no tal como solemos citarla si no de la siguiente manera: “Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come”. Más que referirse el humanista a la calidad de los alimentos que ingería el ser humano, lo que pretendía era criticar esa visión de la iglesia de aquel tiempo según la cual el hombre solo debía preocuparse de alimentar el alma y conformarse con pan y agua para la subsistencia del cuerpo. . La de Feuerbach era una época de enormes cambios sociales y el filósofo quería defender con sus palabras, el derecho de las clases más desfavorecidas a una buena alimentación a la que, por entonces, solo parecían tener derecho las clases dirigentes, entre las que se encontraban las religiosas. Donde sí se hizo referencia a la relación entre la salud y la dieta, mucho antes del episodio de Feuerbach, fue en la Antigua Grecia donde Hipócrates, que además de ser el del famoso juramento vivió 90 años (460-370 a.C) ,ya recomendó “que tu medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina. Tantos siglos después, hay quien sigue dudando del poder de la alimentación y pensando que es mejor curar que prevenir, pero lo cierto es que la medicina lleva siglos aconsejando lo contrario. En definitiva, hay que entender bien que comer bien es una bendición y que el hombre es lo que come, porque si no come, no es nada…
