Publicado en La Razón
Un médico incapaz de empatizar con alguien que sufre no debería ser médico. Y la conversación que se acaba de hacer pública entre uno del Summa 112, un chico moribundo y sus padres pone en evidencia que el facultativo que contestó esas dos llamadas el día en el que Aitor García murió, no solo fue incapaz de empatizar con su familia, sino también de actuar con la diligencia necesaria. ...seguir leyendo

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