Publicado en La Razón
«Nos provoca pánico cruzarnos con un encapuchado en una calle oscura…, pero los malos cotidianos actúan a cara descubierta»
No hay nada más aterrador que los malos cotidianos. Están en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestros lugares de ocio… Y lo peor es que confiamos plenamente en ellos por las relaciones que nos unen, ya sean familiares, profesionales, amorosas o de amistad.

ultimos comentarios