Publicado en La Razón
«El mundo, en cualquier lugar, oculta en sus oscuras trastiendas historias de mujeres sometidas, alquiladas y empujadas a la calle»
De los burdeles, picaderos y lupanares, no me gustan ni sus nombres. Soy abolicionista (que no prohibicionista, oigan… que los prohibicionistas castigan a quienes ejercen la prostitución y los abolicionistas abogamos por penar a los proxenetas y a los usuarios) y, aunque sé que la prostitución jamás va a desaparecer (como tampoco los asesinatos, las estafas o la envidia…), me gustaría que a los malos se lo pusieran un poquito más difícil.

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