Publicado en La Razón
«Bud Bunny ha invertido los elementos y ha transformado el espectáculo en poder»
La música es poder. La prohibieron en Cuba tras una revolución necesaria, cuando los libertadores se convirtieron en tiranos. Y la prohibiría seguramente Trump, si pudiera, después de haberse dado cuenta de que a través de ella y de esos líderes de masas sin parangón que son los cantantes, se puede escupir a la cara del presidente más autoritario y menos democrático de la historia de EEUU, toda la verdad, por incómoda que le resulte.


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