Publicado en La Razón
Siempre que recuerdo películas apocalípticas tipo «Mad Max» o «Waterworld» pienso en el desastre que supondría para el mundo privilegiado (no olvidemos la escasez habitual que sufren los seres humanos de buena parte del planeta), no poder abrir el grifo del agua para beber o encontrarse con que en la gasolinera de turno no disponen de combustible para el coche ni en la panadería de la esquina de una sola barra de pan, con la que acompañar la comida diaria.El ...seguir leyendo

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